Rosa Luxemburgo condena al gobierno del SPD (1918)

En diciembre de 1918, la líder espartaquista Rosa Luxemburgo condenó al gobierno de Ebert y al SPD, que había llegado al poder el 9 de noviembre:

¡Camaradas! Este primer acto, entre el 9 de noviembre y hoy, se ha llenado de ilusiones por todos lados. La primera ilusión de los trabajadores y soldados que hicieron la revolución fue la ilusión de unidad bajo la bandera del llamado socialismo (SPD). ¿Qué podría ser más característico de la debilidad interna de la Revolución del 9 de noviembre que el hecho de que a la cabeza del movimiento aparecieran personas que, pocas horas antes del estallido de la revolución, consideraban su deber principal agitar contra ella, intentar hacer la revolución imposible? Hablo de los Ebert, los Scheidemann y los Haase.

El lema de la Revolución del 9 de noviembre fue la idea de la unidad de las diversas corrientes socialistas… Los acontecimientos de los últimos días han traído un amargo despertar de nuestros sueños. Pero el autoengaño fue universal, afectando a Ebert y Scheidemann y a la burguesía tanto como a nosotros mismos. Otra ilusión era que la burguesía, a través del llamado gobierno socialista, realmente sería capaz de refrenar a las masas proletarias y estrangular la revolución socialista. Otra ilusión más fue la del gobierno de Ebert-Scheidemann, que creía que con la ayuda de los soldados que regresaban del frente, podrían reprimir a las masas trabajadoras e impedir la lucha de clases socialista.

Tales eran las ilusiones que explican los acontecimientos recientes. Todos y cada uno, ahora han sido desterrados a la nada. La unión entre Haase y Ebert-Scheidemann, bajo la bandera del “socialismo”, no es más que una hoja de parra para el manto de una política contrarrevolucionaria. Nosotros mismos estamos curados de nuestros autoengaños, como ocurre en todas las revoluciones. Existe un método revolucionario definido por el cual el pueblo puede curarse de la ilusión, pero debe pagarse con la sangre del pueblo. En Alemania, los acontecimientos han seguido un curso similar al de revoluciones anteriores. La sangre de las víctimas en la Chausseestrasse el 6 de diciembre, la sangre de los marineros el 24 de diciembre, trajo la verdad a las masas. Se dieron cuenta de que lo que se ha unido y llamado gobierno socialista, no es más que un gobierno que representa a la contrarrevolución burguesa. ¡Y que quien continúe tolerando tal estado de cosas está trabajando contra el proletariado y contra el socialismo! ”